Al leer detenidamente los siguientes textos: “El aprendizaje en el aula como la construcción de significados y el cambio conceptual”, páginas 111 a 148, en Cubero, Rosario, (2005), “Perspectivas constructivistas. La intersección entre el significado, la interacción y el discurso”, Editorial Grao, Barcelona. “Aplicaciones recientes de la teoría cognitiva a la educación”, páginas 125 a 173, en Arancibia Violeta, Herrera Paulina y Strasser Katherine (1997), “Manual de psicología educacional”, Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago.
He llegado a la conclusión de que la estimulación temprana es percibida hoy en día como un acercamiento directo, simple y satisfactorio para gozar, comprender y conocer a nuestros bebés, ampliando aun más las alegrías de la paternidad y ensanchando su potencial del aprendizaje.
además de considerar y creer fehacientemente que la estimulación temprana no sólo debe basarse en masajes, sino que en todo tipo de actividad, experiencia o juego que nos permita tener un contacto más cercano con el bebé o niño que propicie, fortalezca y desarrolle oportuna y adecuadamente sus habilidades y capacidades.
Estimular no es, dejar al bebé en el coche frente a un televisor; sino que es utilizar diversos objetos y situaciones para aumentar su capacidad de atención, exploración y descubrimiento.
Eso tiene lugar mediante una útil repetición de diferentes eventos sensoriales, que aumentan, por una parte, el control emocional, proporcionando seguridad y goce; y por la otra se amplía notablemente la habilidad mental, lo que facilita enormemente la adquisición de aprendizajes, ya que desarrolla destrezas para estimularse a si mismo mediante el juego libre, y el ejercicio de la curiosidad, exploración e imaginación.
Debemos considerar que los primeros años son fundamentales en el desarrollo de nuestros niños/as. Todo lo que ocurre en ese tiempo: cariño, cuidados, estimulación y experiencias que tenga, marcarán su forma de ser, de pensar y de relacionarse con las demás personas.
Ellos nacen con la capacidad innata de aprender de todo aquello que los rodea. Por eso nunca cesan de descubrir. Despertar sus sentidos para que puedan percibir y relacionar estímulos entre sí, es ya un acto cognitivo y perceptivo que estimula sus capacidades intelectuales, por eso es relevante estar atentos a su desarrollo para así estimular correctamente sus capacidades y habilidades: y por sobre todo, NUNCA dejar de hablarles, pues el lenguaje es importantísimo para su desarrollo cognitivo.
Como hemos podido ir viendo durante las clases, el cerebro es el órgano que nos permite comprender todo aquello que sucede a nuestro alrededor; además de dirigir la mayor parte de nuestro cuerpo y acciones. Repito, los primeros años de vida son FUNDAMENTALES, pues el cerebro está en formación, y las neuronas al crecer se conectan unas con otras, permitiéndonos desarrollar nuestras capacidades cerebrales.
La estimulación de nuestros niños debe concebirse como un todo, o sea, debemos, como profesionales, ser capaces de crear instancias que estimulen todas las áreas de desarrollo, por lo que es sumamente importante saber responder a todas las necesidades de los bebés:
· El cuerpo, alimentación, salud (desarrollo físico y motor)
· Los sentimientos y emociones (desarrollo emocional)
· Relación con otras personas (desarrollo social)
· Los pensamientos y el saber (desarrollo intelectual)
Pues cada una de estas áreas están relacionadas entre sí. Y para lograr un desarrollo integral se necesita de todas ellas.
Como es de saber general, el desarrollo se da en etapas, donde cada paso es necesario para el siguiente logro. Pero, no debemos olvidar que aunque el desarrollo se de en etapas, cada niño es único, y tiene ritmo de aprendizaje propio.
Es aquí donde la estimulación juega un papel importantísimo, pues los niños aprenden mejor a través de experiencias diarias con las personas cercanas y en quienes confían y, sobre todo, cuando ese aprendizaje es mediante el juego: pues juego y aprendizaje van de la mano...
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